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Tribu, no cabe duda de que los alemanes son unos suertudotes, pues Opel acaba de lanzar una versión tuneada del Corsa en exclusiva para el país de la salchicha.
Lo más llamativo es el trabajo de pintura, inspirado en los modelos con que la marca corría en los sesentas, pero además lleva rines de 17”, parrilla negra, vidrios entintados y un “techo panorámico deslizante”, que pensamos es un megaquemacocos.
Por dentro la decoración del habitáculo sigue la misma onda que el exterior, con un detalle forrado en piel coronando el conjunto. Lástima que sólo Fritz y Hans vayan a poder disfrutar de la nave de fábrica, pero seguro algún tunero se inspirará pa’ dejarnos verlo por acá.